«Cuentos» de Gabriel García Márquez (Ilustraciones: Carme Solé Vendrell, Ed. Random House)

Siempre que viajo a un lugar nuevo me gusta visitar una librería. Caminando por el hermoso centrito de Villa La Angostura me encontré con un cartel de madera que decía «Libros»… tenía que seguir esa flecha, claramente. Ahí estaba Dulcinea, en honor a la enamorada del Quijote. Ver a la dueña disfrutar de la lectura de un libro en silencio, ya me dio buena sensación. Las grandes cadenas tienen miles de ayudantes que están soplándote en la nuca. Claro que son simpáticos, muchas veces, y te ayudan a buscar algún libro en el catálogo… pero los verdaderos libreros saben que lo que necesita un lector es tener el ambiente propicio para encontrarse con su libro. Me encanta recorrer los estantes, todos ellos, y dejarme llevar por los títulos, los autores, las tapas…

Así fue cómo, en Dulcinea, me encontré con este libro de cuentos de García Márquez. Solo después de leerlos me di cuenta de que uno de ellos ya los debo haber leído en 12 cuentos peregrinos cuando era chica. Pero por más de que estos cuentos estén incluídos en otros libros, vale la pena tener esta edición porque sus ilustraciones son únicas. Uno como adulto se acostumbra a leer los libros de «solo textos», esos que los chicos jamás eligirían. Pero cada tanto es lindo comprar algunas de estas ediciones que tienen un plus.

En este caso además las ilustraciones de Carme Solé Vendrell cuentan con el hecho de ser las únicas que veremos alguna vez de cuentos de García Márquez hechas con el permiso del autor. El tamaño del libro es perfecto para poder apreciarlas y éstas, llenas de color y de expresividad, saben acompañar a la perfección el realismo mágico que caracteriza al autor. Las historias son seis: «La siesta del martes», «Un señor muy viejo con unas alas enormes», «El último viaje del buque fantasma», «El verano feliz de la señora Forbes», «La luz es como el agua» y «María dos Prazeres». Todos ellos cuentan con la presencia de un niño o una niña. Me gustó «La luz…» porque los hermanitos me hacían acordar a mis hijos y su fantasía sin límite. Desde lo narrativo me pareció interesante «El verano feliz…» y desde la técnica «El último viaje…» porque aunque no lo crean en las 7 páginas que tiene el cuento, el único punto que hay es el del final. No hay ningún punto seguido, ni punto y aparte y, por supuesto, no está dividido en párrafos. Este recurso le permite al lector sumergirse en la desesperación del protagonista.

¿Ya conocías esta edición? ¿Leíste alguno de estos cuentos? ¿Te gustan los libros ilustrados? ¿Cuál de estas citas te gustó más? Te leo 💜

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