«Otras cosas por las que llorar» de Luciana De Luca

Este libro está tan bien escrito que parece increíble que algunas frases sean reales. Son demasiado perfectas. Emanan poesía.

Desde la primera página el monólogo interior de Carolina te atrapa. Así es cómo se debe sentir quien está perdiendo la memoria de manera consciente. Y una quiere traspasar las páginas y abrazarla, entenderla, acompañarla. Pero ella sigue sola en su historia, incluso cuando está acompañada, está sola. Su vida tiene destellos de vitalidad: ciertos momentos con el padre (cuando le dice la frase que da lugar al título, por ejemplo), la conexión con su bebé, la incondicionalidad de su amiga Hermes. Pero con Antonio… con Antonio hay algo de soso, de rutina, de demostrar cariño sobreprotegiendo, que hace ruido e incomoda.

La forma en que se encadenan los flashbacks y las acciones es excelente. Cómo el lector va descubriendo de a poco la vida y los sentimientos de Carolina. Sus descripciones son tan buenas que a uno le parece estar oliendo la colonia que describe o viendo cada acción como si fuese una película.

Pero si lo que querés es leer un libro esperanzador y alegre, esta no es la mejor opción. En cada página, De Luca transmite nostalgia, melancolía y cierta tristeza, lo cual le da al libro un gran poder catártico.

Me da mucha intriga saber cómo será la siguiente obra de De Luca. Esa pluma no puede quedar guardada en un cajón.

Es un libro corto pero del que saqué varias citas. Acá les comparto algunas de ellas. ¿Cuál es tu favorita? Te leo.

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