«El baile de Sceaux» de Honoré de Balzac

Arranqué el año leyendo a un autor clásico: Balzac, nacido en Tours (Francia) en 1799. Siempre me gustó su escritura realista y la forma en que tenía de describir minuciosamente los comportamientos y sentimientos del ser humano. Hace poco hablando con mi amiga Tefo sobre mi novela, me recordó el gran proyecto que tenía Balzac: la Comedia Humana. En algún momento de la cursada de Literatura Francesa lo habíamos visto, pero yo no lo tenía presente y de hecho solo había leído una novela de Balzac después de la facultad, «Eugenia Grandet», y ni siquiera había registrado que también ella formaba parte de la CH. Qué importante es compartir las ideas, los proyectos, con gente que te nutre sanamente. Esa es una de las cosas que más me gustan de las amigas que me hice en la facultad: que siempre sus conversaciones, por h o por b, me enriquecen.

Siguiendo con Balzac, él proyectaba escribir 137 novelas que pertenecerían a la llamada «Comedia humana», que estarían interconectadas entre sí y que retratarían la sociedad francesa desde 1815 a 1830. Balzac murió antes de concretar este ambicioso proyecto, pero llegó a escribir 87 novelas entre las que se encuentra «El baile de Sceaux». Después de mi charla con Tefo busqué cuáles eran las novelas en las que se trataba más lo humano que lo histórico y lo político, y di con esta que no había leído antes. La introducción histórica es inevitable en Balzac, y me cuesta siempre engancharme con esas primeras páginas, pero la historia de amor me encantó. Te mantiene en vilo hasta último momento, mecha reflexiones profundas en el medio de la historia, a la par que te describe hasta en los más mínimos detalles cómo era la sociedad en la que vivía la protagonista, Emilia Fontaine. Lo que más me gusta de este tipo de escritores es que te presenta a los personajes con sus grises. Te da el contexto de por qué alguien llegó a ser como es en ese momento, en este caso por qué Emilia es tan prejuiciosa y vanidosa. Después te muestra cómo una personalidad incide en su relación con los demás y cómo puede condicionar su propio destino. Habla de aprendizajes, de sutilezas, de la mirada propia, de la mirada del otro, etc.

Esta novela es muy cortita así que la recomiendo mucho si alguien quiere probar un poco de Balzac antes de saber si le va a gustar como para encarar una de sus novelas más largas o no. Si te gustan las novelas realistas que tengan reflexiones y descripciones de la naturaleza humana, presiento que va a ser para vos un camino de ida.

¿Ya leíste algo de Balzac? Te leo.

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