¿A quién te gustaría revivir aunque sea por un rato?

Me gusta ese juego en el que uno piensa esas personas que ya no están y que le gustaría revivir para conversar aunque solo sea por un rato. Siempre lo había pensado con personas célebres de las que me separan siglos o décadas, como Shakespeare, Henry James o Victoria Ocampo. Hoy caí en la cuenta de que hay dos personas que sin dudas me gustaría poder tener enfrente: mis suegros. A Mario lo conocí, pero se fue antes de que pudiera llamarlo “suegro”.

Hoy cumpliría mi suegra, Cristina. Apenas la vi algunas veces cuando era chica. Se fue muy joven. Desde que empecé a salir con Seba se me empezaron a acumular un millón de preguntas que me hubiera gustado hacerle. Desde cómo era Seba de bebé, su nacimiento, sus primeras experiencias, hasta los sueños que tenía para ella y para su familia. Me encantaría conocer esos deseos para hacer realidad alguno de ellos y honrarla. Porque no la conozco, pero sé que hay tanto de ella en sus hijos que casi es como si la conociera.

Desde antes de que Joaco naciera ya tenía en su cuarto una foto de sus abuelos. Nunca lo dudé, tenían que estar ahí. Recién ahora podemos explicarles quiénes son, aunque todavía no entiendan del todo por qué no están. A decir verdad, nosotros tampoco lo entendemos. ¡Qué difícil es explicarles a los chicos lo inexplicable! Que a veces la vida te da mucho y a veces te saca mucho también.

Pero me gusta este juego de pensar a quién reviviría porque de alguna forma, en ese formular preguntas e imaginar un encuentro, uno los mantiene vivos. Y también se prepara. Porque yo sé que en algún momento los abrazos van a volver. Hay algún lugar en el que todos nos vamos a reencontrar. En algún punto de nuestra existencia. Así que no está de más ir practicando todo eso que queremos decir y que se nos va acumulando. Por lo pronto sé que a mis dos suegros querría decirles GRACIAS, porque en su cariño y sus esfuerzos es que nació Seba y mi vida, y la de muchas otras personas que él tiene cerca, no serían lo mismo sin él. Ni hablar de que no existirían mis dos bebés sin los que ya no puedo imaginarme el mundo.

¿Y vos? ¿A quién revivirías si pudieras hacerlo aunque sea solo por unas horas?

Te leo.

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