Cuento#4. “Querido amigo”

Querido amigo: hoy me dijeron en el colegio que vos sos el centro de todo y quería saber qué se sentía. A mi me cuesta hablar, Mamá siempre dice que soy muy tímido. Y bueno, la verdad es que te veo todos los días pero prefería escribirte. Además se que estás ocupado y yo solo quería saber cómo hacías para tener tantos amigos. Bueno eso, si podés contestame, gracias.

Querido amigo: hoy la maestra dijo “todos los caminos van a Roma” y como vos sos el centro de todo yo quería saber, ¿vos la conocés a Roma? ¿Es tu amiga? Bueno contame eso y lo de los amigos por favor, si podés, que este año empiezo 2ndo grado y ya quiero ir teniendo un poco más. Amigos y amigas. Gracias.

Querido amigo: quería hacerte otra pregunta. Me olvidé pero ahora me acordé entonces te escribo de nuevo. ¿Por qué te gusta tanto el color amarillo? A mi no me gusta mucho. Prefiero el azul o el verde. ¿Igual podemos ser amigos? Recién volvimos del picnic en la plaza y quería contarte que la pasamos muy bien. Hoy hiciste un hermoso trabajo, te quería felicitar, porque Papá dice que cuando alguien hace las cosas bien hay que felicitarlo para que se ponga contento. Bueno cuando puedas contéstame lo del amarillo, lo de Roma y lo de hacer amigos. Gracias.

Querido amigo: hoy estoy triste. Mamá dice qué hay un virus en la calle, que no se puede ver, que se hace invisible, pero que nos puede lastimar si nos toca. Es como jugar a la mancha pero sin luz. La cosa es que Mamá dice que el presidente dice que los médicos dicen que no podemos salir. ¿A vos tu mamá te deja salir? Yo ya soy grande y no tengo miedo a la oscuridad, pero ojalá tu mamá te deje salir porque prefiero la luz. Gracias.

Querido amigo: ya vi que a vos tu mamá te dejó salir, eso me pone contento. Pero estoy triste porque no vamos a poder vernos y me da miedo que vos estés afuera. Mamá me dibujó un virus en la mano y me dijo que lo tengo que lavar bien con agua y jabón durante todo el día y que si a la noche ya no lo tengo es porque hice bien mi trabajo. Lo que no entiendo es cómo el virus es invisible pero todos saben dibujarlo. Porque mi papá también se lo dibujó a mi hermanito en la mano. ¿A vos tu mamá te dibujó el virus? Si no te lo dibujó yo te puedo copiar el que me dibujó mamá así si lo llegas a ver salís corriendo. ¿Vos sabés correr? Bueno espero que pueda verte dentro de poco. Así me contestas lo del amarillo, lo de Roma y lo de los amigos. Mamá dice que puedo hacerme más amigo de mis amigos si los llamo con la camarita del teléfono, pero no se a quién podría llamar. Me gustaría llamarte a vos, porque ya se que no podemos vernos. ¿Tu mamá te deja usar su camarita? Gracias.

Querido amigo: si te extraño es porque somos amigos de verdad, ¿no? Bueno te extraño. Creo que si ya somos amigos ya podría hablarte. Hasta que podamos vernos te sigo escribiendo.

Querido amigo: ¡¡¡¡Estoy muy feliz!!!! Recién cuando estábamos terminando de cenar mamá me dijo que mañana voy a poder practicar mi clase de taekwondo en el patio, porque parece que a nuestro patio no entra el virus. ¡¡Eso significa que te voy a poder ver!! Mañana te prometo que te hablo. Bueno Papá dice que no hay que prometer si no sabemos si lo vamos a cumplir, pero intento prometerte que voy a intentar hablarte sin vergüenza.

Querido amigo: ¿¿Viste que pude?? ¡Es que me dio mucha alegría verte! Viste que soy grande y que no me asusta la oscuridad, pero me gusta más cuando vos iluminás todo. Las luces de casa están bien pero no son lo mismo. Y hoy gritándolo me di cuenta de cuánto me gusta tu nombre ¡Sol! ¡Sol! ¡Sol! Pensé que no iba a volver a verte. ¡Me puse tan contento que me olvide de preguntarte todas esas cosas que todavía no me contestaste! No importa, mañana lo hago. Hoy por lo menos llegué a decirte lo más importante: te quiero, Sol. Decile gracias a tu Mamá porque te deja salir para iluminarnos, calentarnos y hacer crecer las plantas. Decile que no se preocupe, que yo se cómo es el virus invisible porque mi mamá me lo dibujó en la mano y que cualquier cosa, si se te acerca yo te cuido. Mañana por las dudas salgo también con mi espada de pirata. Yo no tengo miedo, porque soy grande, pero si podés vos también traé la tuya. Y hasta que podamos vernos en el parque o en la casa de los abuelos o en la quinta de los primos, podemos seguir jugando en el patio. ¿Querés? Me voy a dormir más contento porque se que mañana vuelvo a verte. Gracias, sol.

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