Las tres “Pes”

¿Es que la vida a veces se pone más extraña o es que uno en el fondo no termina de aceptarla como es?

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Paciencia

El consumismo nos hace pensar que todo es efímero y que nada está destinado a durar para siempre. Entonces, ¿para qué esperar? Si podés tener todo ya. El otro día leí una publicidad que literalmente decía “tirá tu celular en el cajón y comprate una nuevo”. ¿Eh? ¿Dónde quedó el reciclar, el vender, el regalar? Ya ni siquiera eso. Dejalo en el cajón y cuando en algún momento de tu vida hagas limpieza te deshaces de él. No importa si funciona bárbaro, tenés que cambiarlo.

Así es cómo después cuando nos tenemos que enfrentar con alguna prueba importante de la vida es que nos cuesta tanto esperar y ser pacientes. ¿Cómo que los resultados de los estudios recién están en 10 días? Necesito saber ya ya ya ya. Desesperación.

La espera pasó a ser una tortura. La incertidumbre, una desgracia. Es entonces cuando nos frustramos, nos deprimimos, nos volvemos una bola de nervios. Un día, diez días, nueve meses. Todo parece una eternidad. Pero en realidad todo lo que nos rodea necesita sus tiempos. Nuestro organismo, las relaciones humanas, los proyectos. Todo lo que vale la pena necesita tiempo.

Paciencia. Es una palabra tan hermosa. La etimología no tanto… tiene más que ver con el que padece, el que sufre. Por eso el “paciente” es el que está siendo atendido en un hospital y la persona “paciente” es la que sabe esperar. Que a la larga vendría a ser lo mismo: ¿qué mayor prueba de fuego para la paciencia de una persona que el estar a merced de otros en un lugar que no es propio?

Qué importante sería aprender a ejercitar la paciencia. No solo porque nos ayudaría a sobrellevar esos momentos que no podemos controlar. A respirar hondo y dejar ir lo que no está a nuestro alcance. A esperar sin morir en el intento. Sino también porque, si uno se pone a pensar, ser paciente con el otro es un gran acto de amor. Si me trata mal, lo más fácil es enojarme pero lo más noble es preguntarme qué le puede estar pasando. Ser paciente y escuchar a la otra persona, aunque nosotros mismos necesitamos ser escuchados.

No tengo idea cómo se hace para entender la vida. Ni estoy segura de que tengamos que entenderla realmente para ser felices. Pero de a poco voy teniendo algunas pistas.

Todo avanza mucho, todo se desarrolla rápido, para las cosas del día a día no hay que esperar. Y sin embargo un bebé sigue necesitando 9 meses (o quizás solo un poco menos) para gestarse y un árbol años para crecer. Entonces hay cosas que nos tiran hacia ser pacientes. Quizás la clave está en registrarlas, observarlas y aprender de ellas. Respirar hondo y solo… ser.

Esta fue la primera P. Ya llegarán las otras dos.

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