Leí este libro hace muchos años, creo que en el 2017, pero lo volví a leer ahora para dictarlo en el club de lectura que organizo en mi barrio. Las cosas que me llamaron la atención entonces me las acordaba con lujo de detalles, pero me sorprendió encontrar otros elementos que en su momento habían pasado desapercibidos para mí y que hoy cobraron un nuevo significado.
Se trata de una novela coral que sigue la historia de 3 personajes: Mariette, Millie y el Señor Mike. Cada capítulo narra en primera persona una parte de la vida de cada uno de ellos. Cuando empieza la novela, presenciamos el momento exacto en que van cayendo en un pozo profundo del que no ven escapatoria. Hasta que llega Jean, el dueño de un taller que tiene como principal objetivo devolverles a las personas su fe en sí mismos y en la vida en general. De a poco vamos conociendo más sobre la vida de los personajes y vamos entendiendo por qué llegaron al lugar en el que están.
De forma amena, atrapante y llevadera, la autora nos va haciendo reflexionar sobre los distintos aspectos de ese «ayudar al otro», sobre la desesperación en la que puede sucumbir quien no encuentra salida en su vida, sobre las segundas oportunidades y sobre la importancia de tomar control de la propia historia para así encontrar la fuerza necesaria para salir adelante. También invita a pensar qué lugar le damos a la culpa y cómo, un episodio, puede truncar nuestra esperanza y sacarnos toda voluntad de avanzar. Son tres personas con realidades completamente diferentes que terminan confluyendo en la necesidad universal y básica de reencontrar el amor por la vida.
Una de las tantas frases que me gustaron de la novela pienso que la resume a la perfección: «Todos cometemos los mismos errores. Huir de nuestros fantasmas en lugar de aprender a vivir con ellos.»
Para comprar el libro: Busca Libre – Editorial Debolsillo
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